Lo permanente es funcional y forma una materia
apta para entrar en todas las combinaciones.
Veo en lontananza los horizontes de sueños,
que al no realizarlos, me impidieron encontrar
lo que buscaba....
Y ello creó en mi el deseo de tener algo
permanente, algo que no se me pudiera arrebatar,
como la fuerza de voluntad, el respeto a mí mismo,
la verdad y el entusiasmo.
Analicé que tengo sólo una vida y he querido vivirla
con la intensidad de aprovechar cada segundo, de
cada minuto, de cada hora y día siempre, con el
propósito de lo positivo, sin arrojar leña al fuego
de mi propio desconcierto cuando surja lo adverso.
Y cuando las cosas no tienen sentido, es que
no lo tienen, y sin embargo siguen surgiendo
sin establecer límites y ante la idea de padecerlas,
aceptar que están ahí y seguirán estando ahí,
a pesar de los pesares.
Y no por ello dejaré de seguir disfrutando
de la magia del aire viendo al colibrí levitar flotando
y aspirando el polen de las flores y como el otoño
desnuda las ramas, adornando con su pálida luz
los días cortos, haciendo surgir la melancolía
en cada atardecer...
